El presidente Javier Milei, en un mensaje grabado, anunció el envío del proyecto de ley de Presupuesto 2026 al Congreso de la Nación. El anuncio, que llega tras las recientes elecciones legislativas, marca un nuevo capítulo en la relación del Gobierno con el Poder Legislativo. El proyecto busca consolidar el superávit financiero y la estabilidad macroeconómica, pilares de la gestión de La Libertad Avanza desde su asunción.
El proyecto de ley contempla un ambicioso plan de reducción del gasto público y un aumento de la recaudación. Entre los puntos más destacados, se proyecta un superávit primario del 1.5% del PBI y un superávit financiero del 0.5%, cifras que según el Gobierno son esenciales para sanear las cuentas públicas. Para lograrlo, el presupuesto incluye recortes en áreas no prioritarias y un endurecimiento del control sobre los subsidios y las transferencias discrecionales.
En su mensaje, el Presidente hizo hincapié en la necesidad de mantener la disciplina fiscal y la austeridad. "No se puede gastar más de lo que se recauda. Ese es el principio básico que nuestro Gobierno vino a restaurar", afirmó Milei, quien añadió que "lo peor ya pasó" y que el presupuesto "es una herramienta para terminar de ordenar la economía argentina y consolidar el camino de crecimiento que ya hemos iniciado". También anticipó que no negociará con "aquellos que buscan mantener los privilegios de la casta a costa del pueblo argentino".
El envío del presupuesto, a menos de una semana de la derrota electoral en el principal distrito del país, se interpreta como un movimiento político para redefinir la agenda y llevar el debate al plano de la responsabilidad fiscal. Tras la pérdida de votos en Buenos Aires, el Gobierno busca poner a prueba la voluntad de la oposición para acompañar el ajuste.
El debate en el Congreso se anticipa como uno de los más complejos y tensos del año. Con la nueva composición de las cámaras legislativas, el oficialismo deberá negociar con una oposición fortalecida. El proyecto de ley, que según el Gobierno es innegociable, será la primera gran prueba de fuego para la mesa de diálogo que el propio presidente anunció para buscar consensos.