A partir de la incorporación de nuevos sectores de la ciudad, ya son más de 700 los usuarios que están vinculados a través de la App Mi Alarma.
En ese sentido, son 60 las unidades lumínicas y sonoras que se han instalado en los barrios San José de Calasanz, 26 de Septiembre (AGEC), Ferroviario (Alberdi), Abilene, Alto Privado Norte, Villa Dalcar, Palmares Norte, El Ombú, Las Quintas, Castelli I, ATE, Godoy Cruz y el sector del Club Indios Ranqueles.
En tanto, en breve lo harán los vecinos de Los Paraísos, del sector del Club Atenas, del Anfiteatro Griego (Chile y San Luis), Club Alberdi y Club Banda Norte.
Al respecto, Romina Medina, Coordinadora del programa, explicó cómo funciona el sistema. “Como municipio vamos a los barrios por una convocatoria que surge de los vecinos del sector. Allí planteamos cómo es el programa y dejamos instalada una aplicación de prueba para que el vecino pueda familiarizarse con el dispositivo. A partir de ese momento, se tienen que reunir 40 vecinos que quieran formar parte de este grupo cerrado de ayuda y protección mutua y luego se hace la gestión para la instalación de la alarma en el barrio”, detalló.
En ese sentido, la iniciativa sigue abierta y para sumarse al programa hay que completar el formulario disponible en el sitio web del municipio (riocuarto.gov.ar - pestaña Alarmas Comunitarias). “Completan el formulario y nosotros nos ponemos en contacto con esa persona para organizar la reunión”, agregó Medina.
¿Cómo funciona?
El sistema fue desarrollado por la Secretaría de Prevención y Convivencia con el objetivo de reforzar las políticas de prevención del delito, brindando las herramientas necesarias a los vecinos para el cuidado mutuo y promoviendo la participación ciudadana para procurar el resguardo del espacio que habitan. El plan funciona a través de una aplicación móvil denominada “Mi Alarma”, que opera las 24 horas del día, los 365 días del año.
El programa utiliza un sistema de alerta triangulada que implica un esquema cerrado de alerta entre vecinos con georreferencia, notificaciones virtuales y físicas (con una bocina sonoro-lumínica), y la emisión de una alerta directa a la Central Operativa de Monitoreo.